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Escrito e ilustrado por De Dorman
Traducido por Rhoda Rodriguez
Juan 8:36 "Asà que, si El Hijo os libertare, seré is verdaderamente libres."
(Un agradecimiento en especial a Keith Swartzbaugh y el grupo de voluntarios de Rio Grande Bible Institute in Edinburg, Texas que fielmente visitan la prisión en México y a la Iglesia Bautista Maranatha en McAllen, Texas por su contribución a este ministerio. Que el Señor los bendiga en abundancia a todos.)
No podrÃas decirlo por el clima, pero era la vÃspera de Navidad. El sol se encontraba brillando mientras mucha gente realizaba compras de último momento en este pueblo fronterizo de Texas.
Pero justo cruzando el Rio Bravo y después de varias calles sucias, y lienas de topes, el ambiente no era tan festivo; porque al final de ese camino se encontraba una vieja prisión Mexicana donde muchos niños iban a pasar otra Navidad. Sin ningún otro familiar disponible que pudiera cuidar de los niños, el gobierno permitÃa que las madres los cuidaran mientras éstas tenÃan que permanecer en la cárcel. Aunque los niños son felices por estar con sus mamas, es un lugar triste y obscuro para cualquier niño que tenga que vivir ahà .
(Picture 1)
Tras los esfuerzos de una maestra de Escuela Dominical y los niños de una pequeña iglesia cercana, al igual que voluntarios que visitan la prisión con frecuencia, esperaban hacer una diferencia esta Navidad. Tal vez los niños que vivan en ese lugar podrÃan ver la esperanza que Jesús brinda. Esta era su oración mientras que preparaban cajas de regalos que llevarÃan a la prisión en la vÃspera de Navidad. Cada caja contenÃa calcetines, dulces, un juguete, pasta de dientes, un cepillo y un hermoso folleto con ilustraciones del evangelio en Español. Los niños de la Iglesia también habÃan hecho para cada niño de la prisión una tarjeta de Navidad hecha con escarcha y un versÃculo de la Biblia escrito adentro.
Finalmente, las cajas estaban listas! La tapa de cada caja tenà a que estar envuelta por separado del resto de la caja para que los guardias pudieran inspeccionar los regalos sin tener que romper el bonita papel con el que estaban envueltos. ¡ HabÃan 60 cajas de regalos en total! ¿ SerÃan suficientes? Ese era el número que la señorita Shirley le habÃa dado a la maestra asà que esa era la cantidad que se le habÃa llevado a los voluntarios quienes estaban a punto de salir en su visita semanal. Cuando la maestra iba llegando, se dieron cuenta de que el grupo tambÃen estaba cargando colchas y abrigos para los niños de la prisión. "¡ Que gente tan compasiva!" pensaron. Una oración de gratitud se elevó antes de que todos empezaran a ayudar a subir los regalos a la camioneta. Le pidieron al Señor Jesús que hablara a algunos de los corazones en ese dÃa mientras compartÃan del evangelio y que todas las cajas de regalos pasaran la inspección sin ningún problema. Con un "Amén" de todo corazón se abrocharon sus cinturones y comenzaron su camino hacia el otro lado del rÃo por las calles llenas de topes y sucias, hacia la prisión.
(Picture 2)
Mientras tanto, en la prisión, los niños escuchaban sobre la fiesta especial que se tenÃa planeada. Por supuesto, no podrÃan tener una piñata, pero les habÃan dicho que habrÃa cantos, una historia y regalos para los niños. ¡ Estaban tan emocionados!
"Ana MarÃa, Querida..." dijo Mamá . "¡ Suena como que la fiesta va a estar divertida! Trata de tener un buen tiempo y no estar triste."
Esta era una petición difÃcil de cumplir de Ana MarÃa para su mamá . Ella ha estado muy triste desde que llegó a este lugar obscuro ya hace tres meses. Simplemente no habÃa mucho que hacer para una niña activa de nueve añ os de edad y a la que casi nunca visitaban, ni siquiera su papá . ¡ Ana MarÃa necesitaba tanto de un Amigo! (Mateo 25:34-36)
Mientras se acercaba a la cerca para agarrar su ropa recién lavada, ella se preguntaba que ponerse para la fiesta. "Creo que me voy a poner mi suéter azul y pantalones de mezclilla." Decidió mientras recogiá la ropa que ya estaba seca de la cerca. Regresó a la celda que ahora era su "casa" y rápidamente dobló la ropa. En la pequeña celda donde habÃan dos catres, uno para Ana MarÃa y su mamá y el otro para la otra prisionera y sus tres niños. No habÃa closet, asà , es que la ropa estaba colgada en la pared o debajo del catre. Despué s de haber estado acomodando la ropa debajo del catre, Ana MarÃa limpió lo mejor que pudo y fué a buscar a su mamá , quién estaba haciendo un trabajo manual el cual esperaba poder venderle a los voluntarios.
"¡ Te ves tan bonita de azul!" su mamá le dijo mientras seguÃa trabajando. El ambiente en la prisión era frÃo y de desamor la mayor parte del tiempo, habÃan pocas personas que le daban a Ana MarÃa y a los demás niños abrazos y besos. Era casi como que no entedieran lo que era el amor o de donde venÃa el amor. (1a. Juan 4:8,16,19) Mamá se daba cuenta cada vez más de que por sus malas elecciones no só lo ella estaba sufriendo, sino que también Ana MarÃa sufrÃa. Su hija estaba sufriendo por crà menes que ella no habÃa hecho (Romanos 14:7). Aunque seguido su mamá trató de cambiar su forma de vida, siempre regresaba a los viejos, malos hábitos. Se sentÃa sin esperanza y atrapada, pero más que todo eso, ella no querÃa que su hija creciera cometiendo esas mismas elecciones malas. ¿ Ustedes creen que Dios podrÃa ayudarla? ¿ Puede Dios liberar a aquellos que están atrapados en el pecado?
"Por favor, trata de tener un buen tiempo el dÃa de hoy, Querida." Mamá dijo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
"Esta bien, Mamá , ¡ lo haré ! prometió Ana MarÃa mientras le daba a su mamá una pequeñ a sonrisa.
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Finalmente, la camioneta llena de voluntarios y regalos llegó a la prisió n! Con sus identificaciones a la mano trajeron todas las cajas a la entrada principal para que las revisaran los guardias. Esperaron pacientemente mientras cada una de las 60 cajas eran revisadas. Los guardias fueron muy clementes y permitieron que todo lo que iba dentro de las cajas de regalo pudiera entrar a la prisió n. ¡ Una respuesta a la oració n! Con susurros de Gracias Dios, pasaron hacia la capilla de la prisió n. Ya se habÃa pasado la voz de que los Americanos estaban en la entrada, asà es que los prisioneros y los niñ os ya estaban ahà para cuando los voluntarios llegaron. Todas las sillas y todo lo que se podà a usar como asiento, ¡ estaba ocupado!
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Mientras que la señorita Trudy, una de las voluntarias que iba a estar dando la historia de la Biblia, y los demá s se reunà an dentro de la capilla, sus corazones estaban conmovidos de ver a toda la gente esperando. ¿ Habrà a alguien que quisiera dejar de lado su pecaminoso estilo de vida y acercarse a Jesú s, el regalo de Dios para los hombres? Mientras veà an alrededor del cuarto, no se veà an decoraciones de luces navideñ as en el á rbol o moñ os rojos en las coronas. Las damas silenciosamente oraron por fuerzas y
comenzaron a cantar. ¡ "Cristo Me Ama" era uno de los favoritos! Los juegos con globos eran divertidos en especial para Ana MarÃa y los demá s niñ os! ¡ Correr con un globo entre sus rodillas era todo un reto!
Ana MarÃa se inclinó hacia su mamá y le dijo, "Mamá , ¡ esto ES divertido!" Su Mamá estaba tan contenta de escuchar esas palabras.
Los juegos habÃan terminado y la señorita Trudy estaba sacando los dibujos para la historia.
"¡ Mira los dibujos tan bonitos!" una de los niñ os señ alaba. "¡ Los colores son tan bonitos!"
La esmerada maestra sostuvo uno de los dibujos y preguntó a los niñ os si sabÃan que era. ¡ Por supuesto que sabÃan! Era un regalo con un hermoso moñ o en la parte de arriba. "Yo sé que muchos de ustedes está n hoy aquà para recibir uno de estos, y estamos tan contentos de poder darles uno. Pero, ¿ ustedes sabÃan que también hay un Regalo mucho mejor esperando por ustedes el dà a de hoy?"
"Ah..¿ dos regalos? Mamá , ¿ qué podrÃa ser el otro regalo?" Preguntó una niñ a curiosa.
"Nó estoy segura, pero vamos a escuchar para saber que é s." Su mamá le contestó , teniendo tanta curiosidad como la hija.
Entonces la señorita Trudy comenzó a hablar de como Dios nos creó y los intentos del diablo para hacer creer a la gente que el camino para llegar a Dios es muy difÃcil, cómo él nos dice que vivamos sólo para nosotros...pero que cuando Adan y Eva hicieron justo eso, ellos pecaron contra Dios y debido a ese pecado, todos nacemos pecadores. (Romanos 3:23) Ella continuó diciendo que el pago que se requiere por nuestros pecados es la muerte. (Romanos 6:23)
Mamá estaba escuchando con mucha atención y sabÃa que lo que la señorita estaba diciendo era verdad. Ella debà a de morir por todas las cosas malas que habÃa hecho. "Yo esperaba buenas noticias." pensaba ella en su interior.
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Justo entonces, la señorita Trudy dijo, "Sobre eso trata este regalo," mostrando el dibujo del hermoso regalo. "Dios vió nuestra situació n y hacia donde nos dirjà amos. El nos ama tanto que dió Su Tesoro Más Preciado para que pudieramos tener compañerismo con El nuevamente, ¡ Su Precioso Hijo Jesús! Jesús dejó toda su grandeza en el cielo y vino a esta vieja tierra sucia para nacer como un bebé . Mientras crecÃa, ¡ El nunca pecó ! El siempre tomó las decisiones correctas.
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Ana MarÃa pensaba en algunas decisiones malas que habÃa hecho y pensaba en como El habÃa podido crecer sin haber pecado.
La señorita Trudy continuó diciendo que la razó n por la que El vino a la Tierra fué para morir en la cruz...convirtiéndose en el sacrificio sin pecado...tomando nuestro lugar. El costo ya estaba siendo pagado por todos nuestros pecados, pero nosotros elegimos si volteamos hacia El Señor, confesando nuestros pecados, y despué s dondo la espalda a nuestros pecados. (Romanos 10:9-13) Este es un regalo gratis que les hago hoy a ustedes. Pueden tener en nuevo inicio de vida, teniendo todos los pecados que hayan cometido y
vayan a cometer perdonados y perdonados por Un Padre Maravilloso en el Cielo, por lo que Su Hijo hizo en la cruz. No pueden hacer esto por ustedes mismos. Só lo hay una manera de llegar al Cielo y es por medio del Hijo de Dios, Jesús. (Juan 14:6) Dios te va ayudar a aprender a amar, aprender a tomar buenas decisiones y a aprender a perdonar.
"¿ Hay alguien hoy aquà que está cansado que como ha lievado su vida y que le gustarÃa tener un nuevo inicio de vida?"
La señorita Trudy le pidió a la gente que inclinaran su cabeza y cerraran sus ojos. "Sà hay alguien que le gustaria recibir este regalo de la salvación que es gratis, por favor, silenciosamente pase al frente y alguien le va a ayudar."
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Varias personas se levantaron de su lugar y fueron hacia el frente. Entre esas personas se encontraba Ana MarÃa, y para su sorpresa, también su mamá ! Con lágrimas en sus ojos, Mamá aceptó el pago que Jesús habÃa hecho en la cruz por sus pecados, confesando sus pecados y pidié ndole a Jesús que entrara en su corazó n. Ella sabà a que ya habÃa intentado antes hacer las cosas bien, pero ahora no lo harÃa sola. Dios estaba con ella y la iba a ayudar. ¡ Ella nunca antes habÃa tenido una paz y gozo como este! La culpabilidad de sus pecados se habÃa desaparecido y ya no iba a tener que preocuparse por donde iba a pasar la eternidad. ¡ Que Salvador tan Maravilloso!
Ana MarÃa,también, querÃa tener a Jesús como su Salvador. Aunque ella nunca habÃa cometido un crimen para tener que estar en la cárcel, ella también estaba consciente de algunas cosas que habÃan en su vida y corazó n que estaban mal. Despué s de que las dos oraron, agradecieron a las damas por haber venido a contarles de la esperanza que trae el conocer a Jesús. Se les regaló una Biblia y se les invitó a asistir al estudio Biblico que se daba semanalmente en la prisió n. La mamá prometió que asà lo harÃan. "¡ Me siento tan libre!" dijo la mamá mientras que se limpiaba las lágrimas. Ana MarÃa le dió a su mamá un gran abrazo mientras regresaban a sus lugares. ¡ Era hora de repartir los regalos! Mientras Ana MarÃa recibà a su regalo, se sintió mal de que su mamá no recibiera nada. "Por favor, señorita, ¿ Tiene algo para mi mamá ?" ella preguntó .
Su mamá rá pidamente respondio, "yo ya tengo el mejor regalo, Querida. ¡ Un Padre Amoroso!" "Yo también, Mamá ." Ana Marà a reaccionó rá pidamente con gusto.
Mientras ellas comà an algunos de los dulces de la caja, cinco prisioneras se pusieron de pie y comenzaron a hablar.
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"Les agradecemos por haber venido hoy y todo los que nos dijeron es verdad. Recibimos a Jesús en nuestros corazones hace añ os, pero tomamos algunas malas decisiones. Antes de que llegaramos aquà , sabÃamos que debÃamos de leer nuestras Biblias y orar, pero nunca tuvimos tiempo. Aquà , tenemos mucho tiempo para seguirle a El." Esperamos no volver a cometer las mismas malas decisiones, ¡ pero estamos agradecidos de que El nos sigue amando!" (1a Juan 1:9)
Las cinco mujeres permanecieron en el frente de la capilla y preguntaron si podà an hacer un regalo de lo má s profunda de su corazó n a las voluntarias...¡ cantarles acerca de su Salvador!
Era difÃcil de decir quien habÃa sido má s bendecido ese dà a, si las prisioneras o las voluntarias.
Los regalos dentro de las cajas de zapatos fueron consumidos y usados, pero el regalo de la Salvació n es duradero. ¿ Haz aceptado el pago que Jesús hizo por el pago de tus pecados? El murió para que tú pudieras vivir eternamente con El en el Cielo. Si lo conoces como tu Salvador personal, ¿ haz estado siguiéndolo, o haz tomado decisiones que terminaran hacié ndote dañ o a tà y a los que te aman?
El te está esperando, no importa cuál sea tu necesidad. Por favor, ven.
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Last Updated (Monday, 09 November 2009 03:25)


